De la irritación cutánea a la respuesta sistémica
Frecuentemente, la primera señal aparece como una urticaria súbita o una alergia cutánea intensa tras la ingesta de un analgésico o antibiótico. En pacientes que ya lidian con dermatitis atópica, los fármacos pueden exacerbar las lesiones previas. Sin embargo, el mayor peligro radica en la anafilaxia, una respuesta sistémica grave que requiere atención inmediata. Es crucial diferenciar estos episodios de otras condiciones físicas como la alergia al frío o la alergia solar, que aunque presentan ronchas similares, tienen disparadores no químicos.
