De la congestión nasal al compromiso bronquial
La rinitis alérgica es la respuesta más común ante la inhalación de polvo, pero si la exposición es constante, el paciente puede desarrollar sinusitis alérgica y una conjuntivitis alérgica recurrente. En casos más severos, la inflamación desciende a los pulmones, provocando asma alérgica y una molesta tos alérgica que suele empeorar por las noches. Es vital identificar estas señales a tiempo para evitar que se conviertan en reacciones alérgicas crónicas que limiten la capacidad pulmonar y el descanso diario.
